Tras una larguísima campaña de marketing disfrazada de elección presidencial que ha construído en todo el mundo la imagen de un nuevo líder occidental que proponía un cambio, no está mal que mentes de la lucidez de la de José Saramago empiecen a alzarse advirtiendo de que el producto que han pretendido vendernos empieza a mostrar cual era su compromiso con "podemos cambiar". Lamentablemente parece que la primera pista ante un asunto de crucial importancia como el genocidio del pueblo palestino viene a corroborar lo que algunos ya intuíamos: cuando todo va mal, siempre puede empeorar.